Imágenes borrosas aparecían y desaparecían rápidamente. Me sentía mareada. No podía distinguir que mostraban las imágenes. Solo notaba siluetas y manchas oscuras. Estaba atrapada en una pesadilla. El dolor empezó a disminuir. Las imágenes empezaron andar más lento. Eran recuerdos. O eso era lo que creía yo. Quería saber quiénes eran los de las fotografías. El sufrimiento ya no existía en mí. Me consideraba débil, de hecho lo estaba.
